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Este Día Se Ha Cumplido Esta Escritura

 

No es con frecuencia que la gente sabe cuando las Escrituras se cumplen. Con todo, cuando se confrontan con tal cumplimiento, me pregunto cuántos lo aceptarían. Indudablemente pocos, porque Dios lo trae en tal simplicidad que está escondido de los “sabios y entendidos,” como dice la Biblia. Tenemos dos ejemplos en las Escrituras que se cumplieron uno en la vida de Cristo y el otro ocurrió dos mil años después en la vida de William Branham, aunque vital para el hombre, ha sido pasado por alto por la mayoría.

 

La fecha era el 24 de Enero de 1965, el lugar, Phoenix, Arizona. El tiempo era en la mañana, y el Hermano Branham iba a hablar en la Convención Internacional de Compañerismo de los Hombres de Negocios del Evangelio Completo, bajo el patrocinio del Hermano Carl Williams. Su mensaje fue titulado Dolores de Parto. Unos días antes, la esposa del Hermano Branham le había dado una Biblia nueva, una exactamente igual a la que él había usado por muchos años en la predicación del Evangelio por todo el mundo. En esa mañana él trajo la nueva Biblia al servicio.

 

Cuando vino al púlpito esa mañana, después de haber saludado a la audiencia, abrió la nueva Biblia en su texto, y comenzó a leer la porción de las Escrituras donde habla acerca del tiempo del fin y las cosas que vienen sobre el mundo, como una mujer en dolor de parto. Él leyó hasta el fin de la página, y mientras dio vuelta a la página, dos de las páginas nuevas se pegaron de manera que el verso que él deseaba leer para continuar el texto, estaba escondido entre las páginas. Él estaba sorprendido porque el otro capítulo comenzaba la página en el número correcto del verso que él estaba buscando, empero mientras él leía, encontró que los versos de la Escritura no correspondieron. Esta experiencia está grabada en la cinta Dolores De Parto donde se le puede oír cuando les pregunta a los ministros en la plataforma, si éste es el lugar correcto para este verso, o si no se puede encontrar en tal lugar. Mientras él tornaba las páginas de un lado a otro, sin darse cuenta que estaban pegadas, un sacerdote Católico Caldeo, el Obispo Stanley, Arzobispo de la iglesia Católica Caldea del Metropolitano en Estados Unidos, el cual estaba también en la convención como orador, sentado en la plataforma observándolo. Estaba vestido con sus ropas sacerdotales, con sus vestiduras rojas. Caminó hacia el Hermano Branham y dijo, “Quieto, mi hijo, Dios tiene un propósito en esto. Toma, usa mi Biblia.” El Hermano Branham tomó la Biblia del sacerdote, leyó el texto que no había podido encontrar, cerró la Biblia, se la regresó al sacerdote, y continuó su mensaje.

 

Él habló esa mañana de las “bombas” de la Segunda Guerra Mundial y de la guerra en las trincheras en la Primera Guerra Mundial, enseñando que todas esas cosas fueron dolores de parto,, como una mujer en parto. Él mostró esto como juicios de Dios, el “principio de los días de dolores,” y que el mundo no pudiera aguantar otra guerra mundial. Él mencionó la bomba atómica que cayó sobre Hiroshima, y el poder destructor mundial que los hombres tienen hoy, relacionando claramente el tiempo del cual hablan las Escrituras como el “comienzo de los días de dolor.” En breve, él proclamó juicio sobre el mundo.

 

Esa noche, mientras él viajaba de regreso a su casa en Tucson, él tuvo que parar en un restauran por algo para los niños, cuando el Espíritu del Señor vino sobre él y le enseñó un tremendo paralelo a su experiencia de esa mañana. Él fue referido al tiempo cuando Jesucristo predicó en la sinagoga en Nazareth, como se registra en Lucas 4:17-19:

 

Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito (Isaías 61:1 y 2):

El Espíritu del señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos;

A predicar el año agradable del Señor.

 

Isaías estaba profetizando de alguien por venir, a quien el Espíritu del Señor ungiría para predicar el evangelio a los pobres (no necesariamente pobres económicamente hablando, sino los pobres en espíritu quienes comprenderían que ellos tenían que depender de la gracia de Dios y la sangre derramada de Jesucristo), esos pobres entonces, eran aquéllos quienes entenderían que no era por el derramamiento de la sangre de toros y machos cabríos, pero era por el precio del Cordero inmolado desde la fundación del mundo. Iba a ser un mensaje de buenas nuevas, un nuevo evangelio traído a esa gente de espíritu pobre, y Él no los despreciaría, porque ellos estarían desamparados sin Él. Vendría también a los quebrantados de corazón, los insatisfechos cuyos corazones se quebrantarían dentro de ellos porque la religión en sí, había llegado a ser “una forma de piedad” sin poder. Él pregonaría libertad a los cautivos (cautivos por sistemas) quienes ni aún podían ver que estaban en esclavitud. “Ricos y sin necesidad de nada,” mas aún serían “miserables, pobres, desnudos, y ciegos,” como la Biblia advierte. Su ceguera era espiritual, y ellos tenían necesidad de colirio para dejarles ver el plan de salvación. Él estaba para abrir esos ojos espirituales, para darles “ojos reales” que pudieran ver lo que Dios estaba haciendo en la tierra. También él estaba para libertar a aquéllos quienes fueron heridos, excluidos porque eran espiritualmente sensitivos, y golpeados por la religión organizada. (Como sucedió, que si ellos no hacían exactamente lo que los Fariseos decían, queriendo sólo obedecer a Dios, eran echados fuera.) En breve, Isaías habló del Mesías por venir.

 

El paralelo que el Hermano Branham estaba enseñando se encuentra en esto, que Jesús leyó los versos de Isaías 61 y continuó solo hasta donde “…predicar el año aceptable del Señor,” cerró el libro, se lo regresó al sacerdote, y se sentó. “Y los ojos de todos ellos que estaban en la sinagoga, estaban sobre él.” Entonces Jesús hizo la sobresaliente declaración, “Este día esta escritura es cumplida en sus ojos.”

Ahora, el apóstol Juan habla de Juan el Bautista, en Juan 1:32:

 

También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él.

 

Y otra vez en Juan 3:34

 

Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida.

 

Así Juan el Bautista llevó el registro de que el Espíritu de Dios estaba sobre éste, Jesucristo, quien caminó e hizo las cosas que el Mesías debería de hacer. Él predicó el evangelio a los pobres y quebrantados de corazón, trajo liberación a los cautivos. Él dio vista a los ciegos. La gente temía por los milagros y dijeron, “Ciertamente Dios ha visitado a Su pueblo, pues nos ha enviado un poderoso profeta.” Algunos decían, “Si éste no es el cristo, cuando Él venga, ¿hará más milagros que los que éste hace?” La escritura estaba siendo cumplida. Jesús se sentó en la sinagoga y dijo a la gente más religiosa presente sobre la tierra que “Este día esta escritura está siendo cumplida en sus oídos.” Pero ellos no lo reconocieron. Allí estaba Él con el Espíritu de Dios ungiéndole, haciendo las cosas que el profeta Isaías había predicho. Él declaró el “año aceptable del señor.” En ese tiempo, los Judíos pudieron haber aceptado al Mesías,  pero lo rechazaron. Ahora note, Jesús cerró el libro.

 

Ahora, leamos la misma Escritura de Isaías 61 versos 1 y 2:

 

El Espíritu de Jehová el señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel;

A proclamar el año de la buena voluntad de Jehová…

 

Note entonces, para aquéllos que todavía no han entendido el paralelo de este evento que sucedió en Phoenix: Allí había estado un hombre enviado de Dios, en quien el Espíritu del Señor moró, y la segunda porción de Isaías 61, verso 2, fue cumplida en Phoenix, Arizona, el 24 de Enero de 1965, cuando este profeta de Dios con el espíritu de Elías, hizo el “día de la venganza de nuestro Dios” cuando predicó juicio sobre este mundo en su sermón Dolores De Parto. Así como fue en los días de Jesús, cuando Él se paró en la sinagoga y el sacerdote le dio la Biblia, y Él la regresó diciendo, “Este día, esta escritura es cumplida en sus oídos,” y ellos no supieron de lo que él estaba hablando, lo mismo fue en este siglo, en esta generación. El “día de venganza de nuestro Dios” fue declarado por un profeta de Dios sobre esta tierra, y la gente religiosa falló en verlo. Él también “consoló a los enlutados,” porque él dijo que hay una manera de liberación: “salid de ella mi pueblo y separaos.” El profeta regresó a Phoenix el siguiente día, 25 de Enero de 1965, y predicó esta revelación que él había dado por el Espíritu de Dios en un mensaje titulado, Este Día Esta Escritura Es Cumplida. Unos días después él regresó a Tucson, subió a las montañas cerca del Finger Rock, y una nube color ámbar como un gran paraguas descendió de los cielos, y tres veces bajó sobre la montaña, mientras él estaba orando arriba cerca del pico. Aún a los niños de la escuela les permitieron salir para observar este fenómeno extraño. Como Moisés descendió de la montaña, así este profeta descendió con una revelación especial en su corazón para ser predicada a su iglesia en Jeffersonville, Indiana, el misterio de divorcio y casamiento. Moisés había dado permiso para conceder un escrito de divorcio por causa de la dureza de los corazones del pueblo. Dios le había dado al Hermano Branham algunas instrucciones especiales para la novia, para aquéllos cuyas vidas habían sido enredadas en tiempos pasados por la ignorancia de la verdad. Está grabado en la cinta de su sermón Divorcio y casamiento.

 

Cuando el Hermano Branham era un pequeño joven, él vio una visión del Señor Jesucristo en el campo cerca de su casa. Un auditorio fue construido en ese sitio. En Febrero de 1965, antes de predicar Divorcio y Casamiento, él predicó en ese auditorio el sermón titulado, Este Día Se Ha Cumplido Este Escritura. La gente era tanta que tenía que pararse de lado para la audiencia, tanto en el auditorio como en el gimnasio. El lugar en donde él se paro a predicar era como de la misma altura y localización en donde él había visto al Señor Jesús en visión. Allí se paró en Febrero de 1965, en la misma posición que él miró a Jesús años antes y predicó el mensaje Este Día Se A Cumplido Esta Escritura. Él declaró que Dios había enviado el Espíritu sobre él y que él había predicado liberación a los ciegos, él había traído libertad a aquéllos quienes estaban en cautividad, y había dado un mensaje de esperanza, misericordia y gracia a los pobres en espíritu, y había proclamado el día de venganza de nuestro Dios sobre esta tierra.

Este día, esta Escritura es cumplida.


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