Make your own free website on Tripod.com

- 7 -

 

Mil Novecientos Treinta Y Siete

 

Para ver la mano de Dios en los trágicos eventos de 1937, y cómo estos eventos afectaron la vida del profeta de Dios, regresemos a su infancia y luego a los años que preceden al 1937.

 

El Hermano Branham nació el Martes 6 de Abril de 1909, y recibió la primera visión que puede recordar en 1912 cuando solo era de tres años. El 16 de Junio del mismo año, el Señor y la Señora Brumbach se casaron, y un año después, el Miércoles 16 de Junio de 1913, su unión fue bendecida con la llegada de una niña, Hope. El pequeño William Branham, destinado a ser su futuro esposo, era solo entonces de cuatro años, pero ya había muchas indicaciones que Dios tenía Su mano sobre él. Tres años después, a la edad de siete, escuchó por primera vez una voz hablándole desde un remolino en medio de un árbol.

 

El Miércoles 26 de Marzo de 1919, Meda Broy nació (una niña también destinada a ser la compañera de este profeta de Dios) compartiendo con él las amargas decepciones, la tragedia, así como el gran gozo que su extraordinaria y generosa vida daría.

 

Entre los años 1928 y 1933, el Hermano Branham estaba involucrado en una profesión que pareciera impropia para un futuro ministro; era pugilista. El peleó catorce peleas profesionales durante ese período. Como un preludio a una vida de servicio donde los golpes serían duros, esta experiencia fue de inestimable ayuda para formar su carácter. El llamamiento de Dios en su vida fue manifestado después de este período cuando él se convirtió, y luego se bautizó en el bautismo Cristiano. Fue algo notable aún en esta temprana etapa de su vida Cristiana, que él reconoció la importancia del bautismo en el nombre del Señor Jesucristo. La Iglesia Misionera Bautista la cual él atendía bautizaba, por supuesto, en los títulos de Padre, Hijo, y Espíritu Santo. Él no pudo encontrar en la Palabra donde alguno hubiera sido bautizado en alguna otra forma más que en el Nombre del Señor Jesucristo en los tempranos días de la iglesia. En hecho, se dio cuenta que ser bautizado en los títulos de Padre, Hijo, y Espíritu santo sería bautizarse en ningún nombre. Así que pidió ser bautizado en el nombre del señor Jesucristo, y así lo bautizaron. Esta revelación fundamental permaneció con él toda su vida, siendo la parte básica de su enseñanza, por la cual miles están agradecidos.

 

Fue mientras atendía a esta iglesia Bautista que él conoció a la hermosa Hope Brumbach. En la manera universal de la gente joven, un grupo formado de jóvenes con intereses iguales. La Hermana Hope y el joven Hermano Branham vinieron a ser parte de este grupo, llamado después “La Pandilla.” Viejas fotografías revelan el fervor y unidad de su compañerismo. La vida sonrió sobre nuestro Hermano Branham mientras él y la Hermana Hope fueron atraídos en los vínculos del amor. Su tierna relación, y su proposición única de matrimonio a Hope, hicieron una hermosa historia como lo dijo en las cintas de La Historia De Mi Vida y en el libro Un Hombre Enviado De Dios escrito por el Hermano Gordon Lindsay en cooperación con el Hermano Branham.

 

El 11 de Junio de 1933, la Luz apareció sobre la cabeza del Hermano Branham en el Río Ohio. Él entonces tenía veinticuatro años. Las siete visiones mayores le fueron dadas. También, éste fue el año en que él se lanzaría por fe, sobre la fuerza de su creencia que Dios lo había dirigido, y empezó a edificar una iglesia. Qué rica fuente de burla para aquéllos que sólo vieron locura en esta aparente aventura de un carente e inexperto joven que se creía predicador que con solo ochenta y cuatro centavos en su bolsa, saldría a invadir el mundo de la religión organizada. A pesar de las declaraciones de ellos, que lo que él oía, “era del diablo” y sus predicciones negativas de que “en un año sería un garaje,” él siguió delante de todas maneras, confiando en que ésta era la misma voz que le había hablado sin falla libremente desde su niñez.

 

En la mañana que él iba a colocar la piedra angular de la iglesia, Dios le dio una visión. Él debería de leer Segunda de Timoteo versículo 3 donde dice, “Porque el tiempo vendrá cuando no sufrirán la sana doctrina; …has la obra de un evangelista.” Él escribió esos versos sobre la orilla de su Biblia, la arrancó, y la colocó dentro de la piedra junto con las citas que otros habían añadido. El verso vino a ser fundamental para él, al cual siempre se refirió en los años siguientes. El mundo lo aceptó a él como un evangelista,  pero falló, no supieron que era un profeta de Dios, enviado por Dios para hacer la obra de un evangelista. Él les dijo, “Uds. Pueden regresar al día que puse la piedra angular de este tabernáculo y allí está escrito en la orilla de mi Biblia.”

 

Él y la Hermana Hope se casaron el Viernes 22 de Junio de 1934, él un predicador principiante de veinticinco años, su amada novia apenas de veintiuno. Su unión fue completa y feliz, aunque faltos en los bienes de este mundo.

 

Ellos habían estado casados algunos años cuando se encontró con gente Pentecostal y los dones del Espíritu. Fue durante un viaje, lejos de casa, mientras atendía a una reunión Pentecostal que él vio por primera vez los dones manifestados, algo enteramente nuevo para su experiencia Bautista. Lo llamaron a predicar en esa reunión, y aunque trató de esconderse, Dios no lo iba a permitir de otra manera, porque él iba a aprender poderosamente de este contacto. Su sermón fue titulado Y Él Lloró. Dijo cómo el hombre rico alzó sus ojos en el infierno y lloró. El hombre rico miró que no había iglesias allí y lloró. El hombre rico vio que no había Cristianos allí y lloró. El hombre rico miró que no había flores allí y lloró. Entonces el Hermano Branham dijo, “y yo lloré.” El sermón fue sencillo, pero hizo una gran impresión en la gente. Los predicadores visitantes lo invitaron a predicar a lugares distantes.

 

Durante esta experiencia con la gente Pentecostal, se le presentó un enigma. Se trataba de hablar en lenguas y la interpretación. Dos hombres en las reuniones parecían ser usados en una forma maravillosa. Uno traía un mensaje en lenguas, y el otro lo interpretaba. Una y otra vez esto sucedió, cada vez acompañado por un gran movimiento del Espíritu sobre la congregación. Lenguas e interpretación son Escriturales, seguro,  pero el Hermano Branham estaba a punto de encontrar algo mal. Después de la reunión, uno de los hombres se acercó,  preguntándole al Hermano Branham si tenía el Espíritu Santo. Humilde como era, él respondió que no sabía. Entonces este hombre hizo su pregunta clave que si había él hablado en lenguas.

 

“No,” dijo el Hermano Branham.

“Bueno,” vino la orgullosa respuesta, “entonces tú no lo tienes.”

 

El hombre había cometido el error de captar la atención sobre si en la presencia de un profeta de Dios, uno llamado desde el vientre de su madre, y dotado con dones en sí mismo, más allá de esta manifestación carnal; pues, tan pronto como había acabado de hablar el Hermano Branham vio una visión del hombre la cual reveló su completa carnalidad. La visión mostró al hombre con dos mujeres, una rubia y otra con cabello oscuro. El hombre estaba casado con una mujer, pero estaba viviendo con otra, con quien tenía dos hijos. Así mismo, se dijo que si eso era el Espíritu Santo que este hombre tenía, entonces él no lo quería. Él no dijo esto en voz alta.

 

La vida del segundo hombre, en contraste, le fue presentada al Hermano Branham, a través de su don de discernimiento, era perfectamente limpia.

 

Fue por esta pequeña experiencia que aprendió la lección de las dos viñas. La misma lluvia que cae sobre el trigo, cae también sobre la cizaña. Los dos alaban al Señor, pero uno es trigo y el otro cizaña para la quema.

 

A pesar de la experiencia con la vid falsa, él estaba grandemente impresionado con la gente Pentecostal. Exuberantemente le dijo a su esposa acerca de la gente que había conocido, relatando a ella y otros las ofertas para predicar que había recibido. Pero muchos de aquéllos a los que confió trataron de parar su entusiasmo. Lo desanimaron muy pronto de unirse con “esa basura Pentecostal” como ellos catalogaron diciendo que todo terminaría en derrota. Él admitió que escuchar a esa gente en lugar de Dios, fue el error más grande que había cometido.

 

El viernes 13 de Septiembre de 1935 un hijo la nació al Hermano Branham y la Hermana Hope. Le nombraron Billy Paul. Trece meses después, el Martes 27 de Octubre de 1935, fueron bendecidos con una hija, Sharon Rose, cuyo nombre fue tomado de la Rosa de Sarón, Cristo. Los días de gozo fueron contados entonces para este joven predicador, quien no había cumplido con todo lo que Dios le había mandado.

 

Gruesas nubes tormentosas vinieron en el final del año 1936, trayendo lluvia, y más lluvia. Pronto el apacible Río Ohio se hizo un torrente tempestuoso, amenazando completamente de destruir e inundar el pueblo de Jeffersonville. El joven reverendo Branham, hombre de campo y experimentado en ríos salió con su bote a rescatar todas las familias que pudiera de las aguas. En su preocupación por otros, él llegó a separarse de su esposa e hijos por días. Ellos permanecieron separados y aislados en la confusión que resultó después que la inundación menguó. Fue durante este tiempo, mientras él buscó frenéticamente a su familia, que Hope contrajo la enfermedad que iba a terminar con joven vida.

 

En el tabernáculo, las aguas crecientes se habían alzado tan altas que las bancas y el púlpito flotaron hasta el techo. Un notable evento ocurrió durante esta inundación, algo digno de decirlo al mundo entero. El Hermano Branham había dejado su Biblia sobre el púlpito, abierta en el lugar donde había leído el Domingo anterior. Las turbulentas aguas habían entrado al edificio y causó que el púlpito y las bancas se alzaran hasta el techo, mas cuando las aguas bajaron, el púlpito descendió perfectamente en el lugar donde había estado; la Biblia estaba abierta todavía en el mismo lugar, y ni una gota de agua había tocado la Palabra de Dios. Con las bancas fue una historia diferente, pues descendieron todas desordenadas. Como los tipos naturales así los espirituales, ésta era una clara indicación de que las cosas estaban bien en el púlpito pero mal en las bancas.

 

El Jueves 22 de Julio de 1937, el Hermano Branham recibió una llamada del hospital donde Hope estaba siendo atendida. Lo recibió el Doctor Sam Adair, un viejo amigo. La cara del doctor estaba seria. “Si quieres verla viva,” él dijo. “Mas vale que entres ahora.” En cuanto entró al cuarto, viendo su cuerpo frágil y desgastado, se dio cuenta que ella estaba por partir de esta vida. En su angustia, al pensar en perderla, le habló a ella.

 

Los hermosos ojos negros se abrieron por última vez. “Hill,” preguntó ella, “¿por qué me llamaste?” Ella le describió a él la hermosa tierra por la cual la llevaban los seres angelicales. Su preocupación en ese momento era sólo por él. Debería casarse otra vez. Él merecía tener alguien que lo amara; en una última muestra de amor, ella habló de un rifle que él había querido, y que significaba mucho para él. “Cuando llegues a casa,” dijo ella, “mira arriba del armario. Yo tengo el dinero escondido allí, donde he ahorrado mi moneda suelta.”

 

El dinero, cinco o seis dólares, estaban donde le había dicho. De acuerdo a su petición, él los tomó y compró el rifle, y hoy cuelga en su estudio en Tucson, como un testimonio mudo del amor y cariño de una fiel esposa y hermana en el Señor.

 

La misma noche que su esposa murió, la pequeña Sharon Rose fue llevada al hospital desesperadamente enferma. El joven predicador estaba por pasar otro golpe fuerte. Su esposa aún estaba en la funeraria cuando la noticia le llegó de que se diera prisa a ir con su hija, antes que muriera también. En el hospital, se le dio la triste noticia de que su niña tenía una enfermedad espinal muy contagiosa. Ella estaba aislada, pero él evadió a las enfermeras y vino a ella por el sótano del edificio. La niña había sufrido terriblemente. Aunque parecía que trataba de saludarlo, cuando habló con ella, sin embargo el dolor era tan intenso que sus pequeños ojos se cruzaron. Cómo deseó el poder cambiar lugar con ella y evitarle ese sufrimiento.

 

Entonces vino el tiempo de Satanás para atormentarlo, preguntándole a qué clase de Dios servía, con una esposa en la funeraria y una niña sufriendo casi para morir. “Tú dices que lo amas y que él te ama a ti,” dijo Satanás, “Mira lo que Él te está haciendo.” Esta fue la prueba más grande del Hermano Branham, pero la Palabra venció, “El Señor dio y el Señor quitó. Bendito sea el nombre del Señor.” Él acarició la carita de su querida hija, “Querida,” le dijo, “Tu papi te encontrará en el otro lado.”

 

Vino el Sábado, el día del funeral de la Hermana Hope. Él no tenía terreno en donde sepultar a su querida esposa. Los padres de ella dieron su propio terreno. Herido, triste y lleno de tanta aflicción por la pérdida de quien amo tanto, su corazón sufrió por la otra carta adicional sabiendo que su hija también estaba entre la vida y la muerte en el hospital. El ataúd de la Hermana Hope estaba sobre la tumba abierta y el ministro dijo las últimas palabras; pero Dios le enseñó al Hermano Branham el lúltimo triunfo sobre la tumba, mirando hacia algunos arbustos de cedro, él miró a su esposa parada. Mientras él se acercó a la tumba, ella se acercó a su lado, metió su brazo en el de él, y se paró allí en esa otra dimensión mientras su ataúd bajaba dentro de la tierra.

 

La pequeña Sharon Rose murió la noche del funeral de su madre. El Lunes abrieron la tumba de la Hermana Hope y pusieron el pequeño ataúd de su hija encima de la de ella. Él la había sepultado en los brazos de su madre.

 

Este fue un tiempo de gran tristeza y prueba para el profeta de Dios. Aún él pensó en suicidarse. Le preguntó a Dios, por qué no se lo había llevado a él, por qué estaba pasando por esto. Pero mientras estaba sufriendo su gran aflicción, Dios le dio un sueño del Cielo una noche mientras dormía. Parecía que estaba, caminando por un lugar hermoso, cuando se encontró una joven, muy bonita que habló con él. Ella parecía tener como diecisiete o dieciocho años.

 

Le dijo él, “Yo no creo conocerla a Ud.”

“Papi,” contestó ella, “yo soy tu Sharon Rose.”

“¡Pero, eras sólo una niña!” exclamó él.

“¿No recuerdas tu enseñanza sobre inmortalidad, Papi?” preguntó ella.

“Sí, yo recuerdo,” admitió él.

“Papi, Mamá está allá en casa esperándote,” dijo ella. “Yo voy a ir a la puerta a esperar a Billy Paul.”

 

El camino cuesta arriba para hallar un hogar allí de tal perfección que jamás se hubiera imaginado. Mientras se acercó, Hope salió a encontrarlo, confirmando que este hermoso lugar en verdad era de ellos. Una vez durante su vida matrimonial, se habían endeudado por comprar una silla Morris en una tienda de muebles en Louisville. Por un corto período de tiempo, la gran silla verde adornaba su sala, esto fue posible por un plan de “un dólar de enganche, y un dólar cada pago.” Pero aún esta leve carga financiera fue tanto para su presupuesto que hizo la decisión de regresar la silla. Un día vino a casa del trabajo y encontró que su esposa había hecho un pastel de cereza y le había preparado otras comidas favoritas que ella podía cocinar. Ella lo hizo muy feliz, pero entonces cuando caminó hacia la sala, se dio cuenta por qué. Ese día habían venido a llevarse la silla que él había disfrutado tanto. Hope había tratado de hacer todo de su parte para hacerle fácil ese día. Ahora, en la visión, ella lo guiaba por esta mansión, y mientras entraban al cuarto del frente, él estuvo sorprendido al encontrar esa misma vieja silla verde. “Tus labores han terminado ahora, Bill,” dijo ella. “Puedes sentarte y tomar tu descanso; ésta nunca te la quitarán.”

 

Billy Paul Tenía solo veintidós meses cuando su madre murió. Él no la recuerda; los siguientes cuatro años el Hermano Branham fue padre y madre para él. Muchas limitaciones fueron necesarias, tal como, la incapacidad para pagar por un biberón, el Hermano Branham usó una botella de Coca con una tetera de hule para su pequeño hijo. Cargaba la botella dentro de su saco para mantenerla caliente. En la noche dormía con la botella en el cuello para tenerla lista cuando Billy despertaba llorando a media noche.

 

Durante los años antes de su muerte especialmente cuando los niños nacieron, la Hermana Hope tuvo ayuda en su trabajo doméstico y con el cuidado de los niños por una joven vecina, después de que murió Hope fue natural que esta jovencita de dieciocho años, continuara cuidando a Billy Paul. Qué consuelo para el Hermano Branham que había sufrido tan terrible pérdida, el saber que Billy estaba al cuidado cariñoso y capaz de una amiga responsable, Meda Broy.

 

Por supuesto la inevitable plática empezó, involucrando al joven predicador y a esta muchacha en un vínculo romántico. Aunque inocente al principio, la plática pronto se tornó en chisme. Finalmente, el Hermano Branham habló con ella y le dijo, “Meda, tú eres una muchacha fina… yo no pienso que pudiera casarme otra vez, Meda… Yo amé a Hope mucho. ¿Por qué no te buscas un novio? No nos veamos ya más. Tú mereces un buen esposo.”

 

La Hermana Meda, tenía entonces veintidós años, se fue a casa esa noche, grandemente molesta por el chisme, entristecida que la gente había mal entendido su relación. Ella le pidió a Dios por un verso de las Escrituras para confortarla y mientras abrió la Biblia, las páginas se abrieron en Malaquías 4:5, “He aquí, yo os envío el profeta Elías…”

 

Dios también habló al Hermano Branham y le dijo sin titubeos, “Ve y toma a Meda Broy y cásate con ella el 23 de Octubre.” Así ellos se casaron en esa fecha en 1941, el Jueves. Él tenía treinta y dos, ella veintidós años. Y Billy tenía seis años.

 

El Hermano Branham había estado ahorrando su dinero para tomar un viaje de casería en el tiempo de su boda. La luna de miel también estaba incluida allí. Así es que él combinó las dos cosas. Él tomó a su joven esposa y a su hijo y se fue de cacería que también era su luna de miel. Durante este viaje, casi perecieron en una tormenta de nieve. Él dejó a su esposa y a su hijo en una pequeña cabaña y se fue a cazar, cuando de repente cayó una tormenta de nieve. Él estaba perdido y separado de ellos, pero Dios lo guardó recordándole de una línea de teléfono que se extendía a través de la montaña, comenzó a caminar hacia donde él sabía que estaba la línea, y así siguiendo la línea fue guiado a la pequeña cabaña.

 

En 1946, el año memorable que el Ángel le apareció al Hermano Branham, la Hermana Meda dio a luz una pequeña niña. La fecha 21 de Marzo y la criatura fue nombrada Rebeca. Ella nació por cesárea. Rebeca tenía unas semanas cuando Dios lo llamó para ir a una serie de reuniones. Él recibió su comisión del Ángel para predicar y comenzar un avivamiento que se iría alrededor del mundo. Cuando volvió a mirar a su hija, ya tenía seis meses de edad.

 

En el nacimiento de Rebeca, el doctor había advertido a los Branham que la Hermana Meda no podía tener más hijos. Él no estaba muy preocupado al respecto, pues para entonces, él tenía ya treinta y siete años y quizás éste iba a ser el límite de su familia. Pero el verano de 1950, recibió algunas noticias sobresalientes. Fue entonces que el Ángel vino a él y le dijo, “Tendrás un hijo por medio de tu esposa, Meda, y le nombrarás José.” Esta era una contradicción directa a la opinión médica expresada por el doctor, pero como Abraham, él “no consideró” la evidencia del doctor. Dios había dicho que él tendría un hijo, por Meda, y su nombre sería José y eso lo estableció. Así que comenzó a decirlo. Y así fue, la Hermana Meda se encontró que estaba esperando un bebé. El Lunes 19 de Marzo de 1951, ella dio a luz otra vez por cesárea a una pequeña niña. La nombraron Sara.

 

Los doctores por supuesto estaban sorprendidos, pero coincidieron en que ésta era sólo una excepción completamente fuera de lo ordinario, y de seguro, el último niño que tendría. La gente se atrevió a mofarse. Ellos dijeron tales cosas como que quizás el Ángel había dicho “Josefina,” no “José.” El Hermano Branham se aferró a lo que sabía que era la verdad, “El Ángel del Señor dijo que yo tendría un hijo, por Meda, y será llamado José.”

 

Fue al final del año 1954 que la Hermana Meda se encontró que estaba encinta de nuevo. Ahora las profecías carnales vinieron de que no solo el niño moriría, pero también ella. Una persona en particular, era vehemente en las profecías tocante a esto (esa persona murió). El Jueves 19 de Mayo de 1955, a la edad de cuarenta y seis años, el Hermano Branham se convirtió en un orgulloso padre de un niño varón. Y le nombró José. Él dijo, “¡José, te has tomado largo tiempo para llegar!”

 

Dejemos que esto sea una lección para el mundo. Los doctores tuvieron todos los elementos. Los dos exámenes de la Hermana Meda revelaron que, mediante su juicio profesional, no habría más niños. Pero el Ángel de Dios había dicho diferente. “Sea Dios veraz y todo hombre mentiroso.”

 

En 1960 el Hermano Branham tuvo una experiencia, la cual contó por primera vez el 15 de Mayo de 1960, en un mensaje titulado Rey Rechazado. Esta experiencia es mencionada constantemente como Más Allá De La Cortina Del Tiempo. En ella, el Hermano Branham fue tomado (fue trasladado) y se le permitió ver más allá de la cortina del tiempo. En su relato, él dice que mientras estaba allá, Hope vino en ropa blanca. En lugar de llamarlo “mi querido esposo,” ella dijo “Mi precioso hermano,” mientras ella lo abrazaba. Entonces una cosa extraña sucedió, pues otra dama también lo abrazó, diciendo, “mi precioso hermano.” Las dos mujeres luego se abrazaron entre sí. Recordando que Hope había sido celosa, él se maravilló grandemente acerca de esto, luego entendió que esto era amor perfecto. La experiencia no tenía las normales reacciones humanas; el mal de esta vida se había ido. Pero reveló que había una abundancia de amor perfecto. Durante esta excitante experiencia, se le dijo que tendría que regresar a esta vida por un poco más, pero que el tiempo vendría cuando “todos los que él amó, y todos los que le amaron” vendrían a ese lugar otra vez.

 

En 1963, mientras predicaba la revelación del Sexto Sello relató un sueño el cual vino en respuesta a una pregunta que la Hermana Meda había hecho unas semanas antes. Su pregunta fue acerca de cómo serían las cosas en el otro lado para ellos, puesto que ella y Hope lo amaron, y él las amó a ellas. ¿Quién sería su esposa? Él soñó que estaba una vez más en el cielo. Estaba presente al nombrarse la gran lista, no de juicio, sólo el nombramiento para recibir recompensas. Estaba, un ángel con el registro, llamando los nombres de cada persona que pasaría adelante. Él dijo que era como si ellos nombraron O-r-m-a-n N-e-v-i-l-l-e, y el Hermano Neville caminaría entre la gente, todos lo saludarían, y él subiría para recibir su recompensa. El Hermano Branham dijo que sintió por cada uno, cuan avergonzados debieran estar, subiendo de esa manera, cuando de repente, él oyó la voz decir, “W-i-l-l-i-a-m B-r-a-n-h-a-m. Él no lo había pensado antes, pero ahora él tendría que caminar como ellos. Él comenzó a caminar entre la multitud y cada uno le saludó. “Dios le bendiga Hermano Branham.” Palmeándole la espalda, “Dios le bendiga hermano,” todos dijeron. Él también saludó a cada uno, mientras se abría paso entre las multitudes. Nadie estaba apurado, pues tenían eternidad para hacer esto. Mientras se acercaba a los escalones de marfil, pensó cómo iba a hacer para caminarlos solo, entonces alguien puso su brazo en el de él, volteó, y allí estaba Hope. Tan pronto como esto aconteció, sintió a alguien en el otro brazo volteó, allí estaba Meda. Entonces subieron los escalones juntos.

 

Ustedes damas, sólo recuerden la declaración del Hermano que Ud. sirve a Dios sirviendo a su esposo. Sólo piense en esto; él no dijo nada acerca de mujeres siendo nombradas, mas aún así ellas caminaron los escalones con él. Eso debería hacer a las hermanas realmente amar a sus esposos.

El Hermano Branham amó a la Hermana Hope y a la Hermana Meda. Él a menudo decía que, si le amábamos, entonces deberíamos hacer algo por su familia. Él apreció a la Hermana Meda, sabía que muchas de sus canas le salieron por servirle, por ponerse entre él y el público para darle algo de paz, y escape de las presiones. Él habló de cómo ella lo amaba, aunque él a menudo venía de las reuniones y se iba inmediatamente en viaje de cacería tan pronto como se cambiaba de ropa, regresaba de cacería, y se iba a las reuniones, otra vez con tiempo apenas para empacar una maleta. Pero dijo que nunca hubo un tiempo en que ella no tuviera todo listo. Ni una vez se quejó. Ella simplemente tomó su lugar como la esposa del profeta de Dios.

 

La Hermana Branham está todavía con nosotros hoy, y yo creo que ella tiene una responsabilidad dada por Dios para criar a José, como sé que lo ha hecho, en el temor de Dios, y en las profundidades y grandeza de este mensaje. Por favor recuérdenle diario en sus oraciones.

 

La pérdida de la Hermana Hope, fue para el Hermano Branham una de las cosas más duras que él encaró en su vida, pero ve usted, fue la voluntad de Dios que su hijo José viniera a través de la Hermana Meda.


Contenido / Siguiente