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Más Que un Profeta

 

Sin lugar a dudas, habrá algunos que leerán en los capítulos anteriores de nuestra creencia de que el Hermano Branham fue el profeta enviado para esta generación, con el espíritu de Elías, y estarán muy escépticos por nuestra elevación de un hombre a tal posición. Sentirán ellos que quizás alguien más hubiera calificado mejor. Yo me he esforzado por exponer los requisitos Escritúrales y mostrar la vida de este hermano, su ministerio, y hechos que Dios consumó a través de su vida en comparación con las Sagradas Escrituras, creyendo que nada está fuera de la Palabra. Al mismo tiempo, les recuerdo a aquéllos que criticarán esta obra, no que yo los condene, sino mas bien que puedan entender en sus corazones que hubo personas que estuvieron sobre la tierra en el tiempo de Jesús que conocieron las Escrituras de memoria, comprendieron la ley las palabras de los profetas, aún así Jesucristo tuvo que decir a estos Fariseos un día, “Porque decís que tenéis luz, estáis ciegos.” Yo confío que esta declaración no ofenda, pero hay una seria posibilidad que algunos que lean y oigan esto, reclamen tener tal revelación y luz en sí mismos, como lo hicieron los Fariseos, que lo pasarán por alto enteramente, no intencionalmente, pero por ceguera, de lo que Dios ha hecho en esta generación.

 

Dios no es un Dios vano. Antes de enviar a Su Hijo, Jesucristo, Emmanuel en carne humana, Él dijo por los profetas que habría un precursor, un mensajero que iría delante de Él y prepararía el camino. Es por eso, que antes de la primera venida de Jesucristo hubo un mensajero que precursara esa primera venida. Leamos en Mateo 11:7-15, las palabras de Jesús concernientes a este precursor:

 

Mientras ellos se iban, comenzó Jesús a decir de Juan a la gente: ¿Qué salieseis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?

¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los reyes están.

Pero, ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Si, os digo, y más que profeta.

Porque éste es de quien está escrito: He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino delante de ti.

De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.

Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.

Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.

Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir.

El que tiene oídos para oír, oiga.

 

Jesucristo mismo verificó que Juan el Bautista cumplió en Malaquías, el tercer capítulo, cuando dijo que él era el mensajero que iba a ir delante de su faz para preparar el camino. Jesús confrontó las multitudes con la realidad de que ellos habían salido a ver a un profeta, y allí estaba un profeta, uno con la Palabra de Dios; y aún era más que un profeta. Él también fue un mensajero, proclamando que Jesucristo el Hijo de Dios estaba allí para redimir al mundo; esa Escritura estaba siendo cumplida en su día. Esto lo hizo a él más que un profeta. Lo hizo un precursor que él enviaría para esta (la de Juan) generación del pacto que Dios hizo con Abraham.

 

Ahora, si hay un profeta mensajero para el siglo veinte para precursar la segunda venida de Jesucristo, este mensajero parecerá ser la misma clase de persona rara como lo fue Juan. Él también será tan controvertido como era Juan. Él no será popular. Además, cualquier popularidad que él adquiriera en la juventud de su ministerio, sin duda la perderá al comenzar a hablar la verdad dada por Dios. Así que, así fue con el Hermano Branham, él gozó de tremenda popularidad y aceptación en tanto que predicó sanidad divina, y en tanto que había milagros, sin la doctrina. Pero cuando él trajo el mensaje que Dios había enviado, después que la señal de sanidad divina y el avivamiento alrededor del mundo comenzó (para atraer la atención de la gente, para que él hablara la Palabra de Dios), hubo muchos que no lo siguieron más. Ellos dijeron que estaba mal en su doctrina. Pero él fue el hombre de Dios para esta hora y los elegidos fueron aquéllos quienes lo reconocieron y lo creyeron, así como fue allá con los que fueron elegidos, escogidos, y predestinados por Dios en el día de Juan el Bautista quienes vieron, reconocieron, y lo siguieron. Ellos creyeron cuando Juan dijo, “He aquí, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.” Ellos creyeron y aceptaron al Mesías.

 

Las Escrituras testifican que todos los que aceptaron y creyeron a Jesucristo, habían escuchado primero el mensaje del mensajero que preparó el camino delante de Él. Aún en Hechos, cuando Pablo encontró aquéllos en Éfeso quienes no habían sido bautizados correctamente, él dijo, “¿En qué bautismo fuisteis bautizados?” Ellos dijeron; “En el bautismo de Juan.” Eso es, primero escucharon el mensaje de Juan, creyeron, y cuando Pablo les predicó a Jesús, ellos fueron rebautizados en el nombre del Señor Jesucristo.

 

El ministerio del Hermano Branham ha abierto los ojos de los creyentes, los elegidos de Dios, ampliamente como jamás había sido hecho en ninguna otra edad. Ellos ven más de lo que Dios ha hecho y continúa haciendo en esta generación, pero al mismo tiempo ha cegado los ojos de aquéllos que se han endurecido y quedado en sus tradiciones.

 

Algunos encontrarán estas palabras ofensivas; pero, así como Pablo dijo que las cosas que él habló fueron de Dios, así yo creo que es tiempo que digamos al mundo que Dios visitó esta generación, pues Él envió un profeta poderoso en nuestros medios. Él fue más que un profeta; él fue un hombre enviado de Dios con un mensaje. Es importante escuchar ese mensaje. El profeta Amos dijo, bajo inspiración, “Porque no hará nada Jehová el señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.” (Amos 3:7) Para probar que la vida del Hermano Branham cuadra con la Escritura, y que él fue más que un profeta para esta edad, considere esto: Él no sólo fue mencionado por Cristo, “A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas,” pero también fue mencionado por Juan el Revelador en Apocalipsis 10:7:

 

Sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas.

 

El Hermano Branham trajo una serie de importantes sermones en 1960 titulado Las Siete Edades De La Iglesia basados en Apocalipsis, capítulos 2 y 3. Los sermones tienen fundamento en el hecho de que cada una de las siete iglesias de Asia mencionadas en estos capítulos pueden ser conectadas a una edad en la historia de la iglesia. Una detallada discusión de las importantes revelaciones traídas por el Hermano Branham en esos sermones sería muy extensa para presentar aquí; no obstante, el libro Una Exposición De Las Siete Edades De La Iglesia puede ser obtenido por medio del hijo del Hermano Branham, el Hermano Billy Paul Branham, P. O. Box 325, Jeffersonville, Indiana.[1]

En breve, en Apocalipsis, capítulos 2 y 3, cada mensaje a cada iglesia comienza con: “Al ángel de la iglesia en (Éfeso) (Esmirna) (Pérgamo) (Tiatira) (Sardis) (Filadelfia) (Laodicea) escribe;…” Cuando el Hermano Branham, bajo inspiración de Dios, trajo la revelación del misterio de estas siete edades de la iglesia, por el liderazgo del Espíritu Santo y visión divina, él determinó los límites de estas edades en la historia. La palabra “ángel” fue revelada que significa “mensajero” en esta aplicación. Dios también le reveló el nombre de cada mensajero a cada edad. Por ejemplo, Pablo fue el primer mensajero a la primera edad de la iglesia. Esa edad comenzó por el año 53 D.C. y duró hasta el año 170 D.C., el tiempo cuando el poder de Dios en Su iglesia comenzó a desvanecer. Las condiciones en la correspondiente edad de Éfeso en Asia, se reveló por el Espíritu a Juan el revelador, como se lee en Apocalipsis, capítulo 2, versos 1 al 7, cuadra perfectamente con las condiciones espirituales de la iglesia, los incrédulos presentes, y el anticristo en ese tiempo en la historia de la iglesia.

 

El segundo mensajero enseñó la misma doctrina y mantuvo las mismas verdades que Pablo enseñó. Esta edad duró desde el año 170 al año 312. El mensajero a la edad de Esmirna fue indudablemente Ireneo.

 

La tercera edad de la iglesia fue Pérgamo, comenzando antes del concilio en Nicea, en 325, y durando hasta el comienzo de las edades oscuras en el año 606. El mensajero fue un hombre llamado Martín.

 

Luego vino la edad de Tiatira, durante las edades oscuras hasta 1520, y cuyo mensajero fue Colombo. Él fue verdaderamente un hombre de Dios, abrazando un mensaje al final de esa edad, esforzándose a traer algo de luz y verdad a un mundo espiritualmente en tinieblas.

 

La edad de Sárdis abarcó los años del 1520 (tiempo de la reforma) hasta 1750. El mensajero; Martín Lucero. Apocalipsis, capítulo 3, verso 2, habla de la carencia de vida en la iglesia. Martín Lucero trajo sólo la vida que se necesitaba para aquello que estaba muerto, oscuro y triste. No hubo luz durante las edades obscuras. El anticristo había ganado tal dominio que la iglesia distribuyó todo por dinero, incluyendo la salvación a la gente, cuando Martín Lucero vino con la primera luz para ese día, clamando, “El justo por la fe vivirá.”

 

Luego la edad dorada, la edad de Filadelfia, la edad de amor fraternal, entró por el año 1750 al comienzo del siglo veinte, cuando el Espíritu Santo cayó por primera vez, en 1906, en la calle Azusa, en la costa oeste Americana. Sin duda Juan Wesley, con su mensaje de santificación, fue un hombre enviado de Dios para traer y cumplir la Escritura que Juan el revelador escribió en la Isla de Patmos para esa edad.

 

La séptima edad es la edad de Laodicea. Este es nuestro día. Yo quizás no sea capaz de probar concluyentemente las primeras seis edades, pero ciertamente debiéramos ser capaces de mirar las condiciones de la iglesia hoy y ver que cuadra con la iglesia de Laodicea. La edad de Laodicea, la edad que significa “derechos de la gente,” donde, si a la gente no le gusta lo que el predicador está predicando, ellos sólo se escogen otro predicador. Juan escribió de la edad de Laodicea en Apocalipsis capítulo 3, versos 14 al 22:

 

Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto:

Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!

Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.

 

¿Qué es lo que sale de la boca de Dios? “No sólo de pan vivirá el hombre, más de cada palabra que procede de la boca de Dios.” Si la gente de hoy que se llama a sí mismos Cristianos aceptaran la Palabra de Dios como la Palabra de Dios, entonces ya no serían tibios; ellos estarían calientes. Sin embargo hay aquéllos quienes apenas tienen suficiente verdad para saber que Jesucristo es el Salvador del mundo, mas sin embargo ellos han cambiado el Evangelio. Sólo mire la condición de la iglesia hoy. (Recuerde, éstas no son mis enseñanzas; son las enseñanzas del Hermano Branham las cuales Ud. puede encontrar en su libro Una Exposición De Las Siete Edades De La Iglesia.) El Hermano Branham dijo que la iglesia hoy es rica; incrementada con bienes; dice que no tiene necesidad de nada, pero al mismo tiempo, de acuerdo a Apocalipsis, capítulo 3, verso 17: “…y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo,” y lo más  triste de todo es que “no lo sabes.” El Hermano Branham expone más adelante sobre las condiciones de esta edad en su sermón titulado Y No Lo Sabéis predicado en Jeffersonville, en Agosto de 1965.

 

Nunca antes la iglesia (quiero decir, Cristiandad organizada), ha sido tan rica, tan incrementada con bienes. Algunos poseen apartamentos, centros comerciales, aún fábricas. En Italia uno de los más grandes negocios no fue aún capaz para elegir oficiales hasta que la Iglesia Romana envió su comisión de votos, así que fue grande la cantidad de acciones obtenidas por esa iglesia. ¿Qué son la mayoría de predicadores hoy, sino promotores? Los más prósperos son aquéllos que pueden promover, organizar, y presentar un programa con tal entretenimiento desde el púlpito, que las multitudes aumentan así como las ofrendas y los edificios. Ellos han venido a ser animadores de sus congregaciones. Televisión y radio llevan sus mensajes de entretenimiento. Ellos hasta pagan a sus cantantes. ¿Dónde está el liderazgo del Espíritu Santo? Estas fueron las cosas contra las cuales el Hermano Branham clamó en esta generación. Ciertamente el mundo no le creyó; ellos no le aceptaron.

 

Juan continúa en Apocalipsis 3:18:

 

Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.

 

Recuerde, los Fariseos reclamaron tener luz, por lo tanto estaban ciegos. Yo le ruego, como lo hizo el Hermano Branham, obtenga colirio, para mirar otra vez de cerca de lo que Dios ha hecho para que Ud. también pueda tener colirio aplicado y creer que Dios ha visitado esta generación, que Él ha enviado un profeta, sí, más que un profeta, el mensajero a la Edad de la Iglesia Laodicea, un hombre con el nombre de William Branham, con el espíritu de Elías sobre él.

 

Mire la condición final de esta edad de la iglesia. De acuerdo a las Escrituras, Jesús mismo dijo, “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo…” Esta Escritura ha sido usada erróneamente por años por ministros bienintencionados, diciendo que Jesús está llamando a la puerta del corazón; pero una vista de cerca revela que es Jesucristo mismo puesto fuera de Su propia iglesia en la última edad de la iglesia. Se han quedado sin Cristo. Ellos ya no necesitan a Dios; tienen dinero, programas, sistemas. Billy Graham mismo dice que si el Espíritu Santo fuera quitado de la tierra, el noventa por ciento de las actividades de la iglesia seguirían normal, dando a entender que sólo diez por ciento es dirigido por el Espíritu Santo. El otro noventa por ciento es un programa de hombre. Ellos no necesitan a Cristo. Este es el día cuando Jesús está a la puerta de Su propia iglesia, diciendo, “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, yo entraré y cenaré con él.”

 

He traído estas edades de la iglesia en breve en este capítulo. Le he pedido a Ud. que lea el libro. Pero le contaré de este evento en la vida del Hermano Branham: Cuando él terminó de predicar esta serie de mensajes, traído a Ud. brevemente en este capítulo, esta columna de fuego la cual he mencionado a menudo en capítulos anteriores, descendió en la congregación de aproximadamente seiscientas personas, y la reflexión de esta columna de fuego dibujó estas siete edades de la iglesia sobre la pared, así como él las había dibujado en la pizarra. Hubo muchos que lo vieron y creyeron. Otros no lo aceptaron, ni aún así.

 

Poco después de eso, ocurrió un eclipse de luna. Fotografías de este eclipse fueron publicadas en revistas y periódicos por todo el mundo, mostraron las mismas señales, la misma oscuridad, la misma luz, y esa séptima edad de la iglesia, de la cual Zacarías dijo, “Habrá luz en el tiempo de la tarde,” como había sido dibujada en la pizarra del Hermano Branham y confirmado por la Columna de Fuego. Estas cosas no sólo fueron declaradas en la tierra, pero fueron declaradas arriba en los cielos. Por esta razón, yo digo que nuestro Hermano Branham fue más que un profeta; él fue el mensajero a la séptima edad de la iglesia.

 

Jesús dijo respecto al tiempo del fin, “Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre.” En Lucas capítulo 17, Él también dice, “Así como fue en los días de Lot… Así también será en el día cuando el Hijo del Hombre se manifieste.” Ahora, en los días de Noé, Enoc fue traspuesto, llevado, aún antes que Noé pasara por el tiempo de prueba. Esto representa la iglesia de hoy siendo tomada antes de la tribulación, raptada, y otros pasando por la tribulación y viniendo al otro lado. Pero así como fue en los días de Lot, hubo tres grupos: la gente pecadora de Sodoma y Gomorra quienes fueron destruidos, los creyentes como Lot que estaban en Sodoma, y los elegidos, Abraham y aquellos en la su tienda en el desierto. Podemos ver la maldad como fue en los días de Lot; podemos ver el casamiento y dar en casamiento, la borrachera y la sodomía, y todas las otras formas de inmoralidad a nuestro derredor hoy. Pero recuerde esto, que la Escritura no puede ser quebrantada, y dice que cuando el mal viene, Dios levantará un estandarte en contra. Él levantó un estandarte en contra en el día de Abraham, y él levantará un estandarte en contra en nuestro día. Para que no sólo miremos a la maldad que está tomando lugar antes que el Hijo del Hombre se revele, más que podamos también mirar y ver el estandarte que Dios mismo levantaría en este siglo veinte, apenas antes de la segunda venida del Señor Jesucristo, el fin de todas las cosas, la revelación de los misterios de Dios, que nosotros también, como Abraham, elegidos, podamos ver que Dios nos ha visitado en esta generación.

 

Ahora, ¿cómo hizo Dios en el día de Abraham? Abraham estaba sentado un día en la puerta de su tienda cuando tres varones llegaron. Abraham se levantó y dijo, “Elohim.” Él lo llamó “Señor.” Uno de esos mensajeros era Dios en carne humana, o Abraham nunca le hubiera llamado Elohim. Los otros dos mensajeros se fueron a Sodoma, un tipo del mundo, y predicaron arrepentimiento, y aquéllos que escucharon salieron con ellos. Ahora voy a darles esto muy en breve para conmoverlo a Ud., pero Ud. puede leerlo y escucharlo tal como fue hablado por el Hermano Branham: El que se quedó con Abraham en su tienda. ¿Qué atributo le manifestó a Abraham? Sara se rió dentro de sí en la tienda detrás de Él y Él dijo, “¿Por qué te reíste Sara?” Ese fue el último atributo de Dios que fue manifestado antes que caer juicio sobre Sodoma y Gomorra.

 

¿Qué atributo usó Jesucristo, el Hijo de Dios mismo, para probar a Sus discípulos que Él era el Hijo del Hombre? Natanael, mientras él aún estaba debajo del árbol fue visto por Jesús, pues cuando fueron y tomaron a Natanael y lo trajeron a Jesús, Jesús dijo, “He aquí un verdadero Israelita, en quien no hay engaño.” Natanael le contestó y dijo, “Pues, ¿cómo supiste quien soy yo?” Él dijo, “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.” Jesús manifestó un atributo de Dios, y la gente aceptó eso como Dios parado ante ellos, el Mesías.

 

Ahora yo les preguntaría a Uds. Miles vieron el ministerio y vida de nuestro Hermano Branham, ¿se paró él alguna vez y volteó su espalda a la congregación, y llamó gente por nombre, y les dijo los secretos de su corazón; gente que él nunca conoció antes? Ud. dirá, “¿Está Ud. diciendo que él fue más que un profeta, que él era Dios?” No, pero déjeme decir que la Palabra es Dios, y que la Palabra estaba en este hombre, y que Dios se estaba manifestando a sí mismo a esta generación por los hechos del Espíritu Santo en un hombre que Él había escogido desde el vientre de su madre para ser un profeta de Dios. Él se paró allí para mostrar,, para manifestar y revelar plenamente al Hijo del Hombre, para que los elegidos de Dios puedan percibir y entender en sus corazones lo que es el ser como Jesús. Porque esta generación ha olvidado cómo era Él. Ellos han leído en las Escrituras “Habla estas cosas… creed sin dudar… tener fe, y estas cosas sucederán… mayores cosas que éstas harás.” Pero quien las estaba haciendo hasta que Dios envió un hombre, tan lleno de Él, tan separado del pecado, tan ordenado de Dios con Su Palabra, que él pudo, como Aquel parado en la tienda de Abraham, voltear su espalda y llamarlos por nombre y revelar los secretos de sus corazones. Como dijimos antes, éste fue el último atributo de Dios que fue revelado antes que el juicio sacudiera a Sodoma y Gomorra. Estas son mis palabras, y las de él: Así dice el Señor, que es el último atributo de Dios que esta generación verá antes que juicio sacuda el mundo.

 

Cuando primero Dios le apareció a Abraham, fue en el calor del día. Ahora, ¿no fue en el calor del día 11 de Junio de 1933, que la columna de fuego apareció por primera vez sobre el profeta de Dios en el Río Ohio? Había miles de personas para atestiguarlo ese día. Esto fue mucho tiempo antes que aún de que el Hermano Billy Graham comenzara a predicar. Pero quizás necesito informarle ahora, si usted no lo ha captado; por qué algunas gentes quienes quizás sean supersticiosas puedan tomar una pequeña verdad peculiar muy lejos, que su nombre originalmente era Branham, pero por alguna razón su padre decidió insertar una “h” en el nombre y hacerlo Branham. Ahora les recordaré que hay dos hombres que son prominentes en el mundo de la religión cuyos nombres terminan en “ham.” Recuerde que Dios cambió el nombre de Abram a Abraham. (“ham” siendo parte del nombre de Dios, Elohim). Si fueron tres los que fueron a la tienda de Abraham, y yo estoy declarando a Ud. que el Hermano Branham cumplió Lucas 17:30 revelando al Hijo del Hombre, entonces también tiene que haber los otros dos testigos quienes irían a predicar al mundo. Considere al Dr. Billy Graham y al Rev. Oral Roberts, dos hombres conocidos por todo el mundo, por toda la nación por televisión, radio y revistas. El que se quedó con el elegido en el día de Abraham fue un desconocido. Sólo Él apareció a Abraham. Él no sólo le dijo a Abraham de antemano del juicio, pero también le dijo a Abraham que un hijo prometido vendría. Él es el que le reveló a Abraham ese atributo, y cuando Abraham lo vio, él lo creyó. ¿Ve Ud. el mismo tipo, “Así como fue en los días de Lot, así será en el día cuando el Hijo del Hombre sea revelado”?

 

Para clarificar, cuando Jesucristo estuvo aquí, Él fue conocido por tres títulos. En las Escrituras, Él fue llamado el Hijo del Hombre, Hijo de Dios e Hijo de David. Ahora mientras Él estaba aquí, Él se llamó a si mismo el Hijo del Hombre continuamente, porque Él era el profeta. Esto es visto en Ezequiel siendo llamado Hijo de Hombre por Dios, porque profeta significa Hijo de Hombre. Ezequiel fue el profeta para su día, así como Jesucristo fue el profeta de quien Moisés había dicho, “Dios levantará uno como yo.” Jesús fue ese Profeta, pero a través de las edades de la iglesia, Jesucristo ha sido conocido como el Hijo de Dios, resucitado y glorificado. Él aún va a ser el Hijo de David. En el Milenio Él se sentará en el trono de Su Padre David y será conocido como Hijo de David. Pero si Ud. nota, en Lucas 17:30, “Así será en el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.” ¿Qué día? Como fue en el día de Sodoma. ¿Pero qué fue revelado en ese día? ¿No fue que Dios apareció en carne como un profeta a Abraham y Sara, apenas antes a la venida del hijo, Isaac, quien fue tipo de Cristo?

 

Ahora, si Jesús está para revelarse a si mismo una vez más como el Hijo del Hombre en este último día, entonces es necesario que el Espíritu de Dios venga a la gente una vez más en un profeta vindicado por la Palabra, quien apuntará a la Iglesia hacia la venida del Hijo de Dios, Jesucristo. (Ve Ud., Él fue el Hijo del Hombre cuando Él estuvo aquí; ahora Él es Hijo de dios; y si Él está para ser revelado como el Hijo del Hombre antes de ser Hijo de David, tendrá que ser en un profeta.) Así que para que Dios sea verdadero a Su Palabra, Él tuvo que enviar un profeta. Estamos buscando por ese profeta. Dios lo envió y le conocemos como William Branham, pero él reveló a nosotros al Hijo del Hombre, Jesucristo el mismo ayer, hoy y por los siglos, un discernidor de los pensamientos e intenciones del corazón, revelando ese atributo de Dios el cual Dios mismo reveló a Abraham un poco antes que el juicio llegara a Sodoma y Gomorra. Yo digo que él fue más que un profeta. La Palabra estaba en él y la Palabra es Dios. Rechazarle a él y su mensaje es rechazar a Dios. Así como Samuel estaba en el lugar de Dios para aquella gente en su día, así también nuestro Hermano Branham en el lugar de Dios para la gente de esta generación. Cuando ellos rechazaron a Samuel, Dios dijo, “¡Ellos me rechazaron a mí!” Cuando Ud. rechaza a un profeta enviado de Dios, Ud. rechaza a Dios. Si Ud. no entiende esto; ¿quién fue aquel en Moisés cuando se puso entre Dios y el pueblo y dijo, “Quítame a mí, en lugar de quitar al pueblo”? Ese fue Cristo en Moisés. La Palabra estaba en Moisés, y la Palabra vino a Moisés, y él se la dio a Aarón, y él vino a ser para Aarón, “en lugar de Dios,” (Éxodo 4:16) y Aarón vino a ser su boca, un profeta de Moisés. Aún si yo me paro y hablo estas cosas a Ud. hoy y digo las palabras que Dios le dio al Hermano Branham, entonces yo no soy un profeta de Dios, pero yo soy un profeta del profeta que Dios escogió para a través de él, hablarme a mí.

 

En su libro sobre las edades de la iglesia, el Hermano Branham dijo que habría algunos quienes le adorarían a él, y creerían en él como el Mesías, pero él nos dijo “no lo crean.” Él dijo que él no necesitaba un lugar de honor mayor que el que tuvo Juan el Bautista. Él fue más que un profeta. Él fue un mensajero. La Palabra que él trajo fue Dios para esta generación –pero él dijo que era mi hermano- y yo lo creo.

 

Dios visitó esta generación con más que un profeta, un mensajero con un mensaje, para precursar la segunda venida de Jesucristo.


 

[1] Actualmente Ud. puede solicitar ese y otros libros o mensajes del profeta, al Hermano Joseph M. Branham, de Grabaciones La Voz De Dios, P. O. Box 950, Jeffersonville, INDIANA 47131 E.U.A.


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