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Capítulo 3

Una Nueva Inquisición En El Siglo XX


Tal vez usted dirá: “Eso sucedió hace mucho tiempo. Hoy las cosas han cambiado”. Pero, ¿ha cambiado realmente el Vaticano? Veamos lo que hizo durante la Segunda Guerra Mundial. Quizá usted no haya leído LOS PADRINOS, de la serie de historietas Los Cruzados, o el libro LA HISTORIA SECRETA DE LOS JESUITAS; por tanto, no sabe lo que sucedió entre bastidores durante la Segunda Guerra Mundial. Permítame dar un breve resumen de lo que ocurrió.

      

A fin de conquistar el mundo para el catolicismo romano, el Vaticano formó y financió la maquinaria de guerra de Hitler y los jesuitas prepararon secretamente la Segunda Guerra Mundial. Hitler, Mussolini y Franco serían los defensores de la fe. Ellos fueron preparados para ganar y conquistar el mundo, y establecer un milenio para el Papa. Entre bastidores, los jesuitas controlaban la Gestapo. Todos estos datos están totalmente documentados en LA HISTORIA SECRETA DE LOS JESUITAS, libro publicado por Chick Publicaciones.

    El 3 de mayo de 1945, el día en que murió Hitler, la prensa de Franco, el dictador español, publicó lo siguiente: “Adolfo Hitler, hijo de la Iglesia Católica, murió mientras defendía al cristianismo”. Más adelante decía: “Sobre sus restos mortales se yergue su victoriosa imagen moral. Con el triunfo del mártir, Dios le da a Hitler los laureles de la victoria”.

    Hitler mismo declaró: “Aprendí mucho de la orden de los jesuitas. Hasta ahora, nunca ha existido en la tierra nada más grandioso que la organización jerárquica de la Iglesia Católica. Yo transferí a mi partido mucho de esta organización”.

    Walter Schellenberg, ex jefe del contraespionaje nazi, declaró: “Himmler formó la organización de la Gestapo siguiendo los principios de la orden jesuita. Los reglamentos y Ejercicios Espirituales, prescritos por Ignacio de Loyola, fueron el modelo que Himmler trató de copiar exactamente. El título de Himmler como jefe supremo de la Gestapo se usó como equivalente del título de 'general' de los jesuitas, y toda la estructura fue una imitación casi exacta del orden jerárquico de la Iglesia Católica”.

    Franz von Papen, otro nazi poderoso cuya participación fue fundamental para establecer el concordato entre Alemania y el Vaticano, dijo: “El Tercer Reich es la primera potencia mundial que no sólo reconoce, sino que pone en práctica los elevados principios del papado”. Y, ¿qué es un concordato? Es un acuerdo entre el Vaticano y un gobierno. En lo que respecta al Vaticano, el gobierno que firma el concordato llega a ser parte del gobierno de Dios, y el Vaticano tiene el propósito de estabilizar ese gobierno, y brindarle protección divina y protección internacional.

Así como Italia, Alemania firmó un concordato
con el Vaticano en Roma en el año 1933.


Los Padrinos, por Publicaciones Chick, p. 20.

Para la firma del concordato estuvo el cardenal Pacelli, que mas tarde llegó a ser el papa Pío XII. En 1933 él era el secretario de estado del Vaticano. El segundo, de la izquierda es Franz von Papen, un nazi siniestro y católico romano devoto, quien fue un perito diplomático de Hitler y agente del Vaticano que ayudó para que Hitler llegara al poder. De pie, en el extremo derecho, se puede ver a Montini, prelado del Vaticano que para entonces era poco conocido, y que más tarde llegaría a ser el papa Paulo VI.


Hitler con el obispo Muller del Reich y Abbot Schachleiter,
rodeados de los jefes del partido -septiembre de 1934.

ADOLFO HITLER DIJO:

“Personalmente estoy convencido del gran poder y profunda significación del cristianismo, y no permitiré que se promueva ninguna otra religión. Por esa razón me alejé de Ludendorff y rechazo el libro de Rosenberg. Lo escribió un protestante. No es un libro del Partido. El no lo escribió como un hombre del Partido. Que los Protestantes discutan con él... Como católico, nunca me siento cómodo en la iglesia evangélica o sus estructuras. Por eso tendría gran dificultad si tratara de reglamentar los asuntos de las iglesias protestantes. De todas maneras el pueblo evangélico o los protestantes me rechazarán. Pero ustedes pueden estar seguros: Protegeré los derechos y la libertad de las iglesias y no permitiré que las toquen, por tanto, no deben temer por el futuro de la iglesia."

Hitler también estuvo dispuesto a dialogar con el obispo acerca de sus puntos de vista respecto a los judíos: “En cuanto a los judíos, sólo estoy siguiendo la misma política que durante 1,500 años ha adoptado la Iglesia Católica, al considerarlos peligrosos y confinarlos a guetos, etc., porque ella sabía cómo eran ellos. No pongo la raza por encima de la religión, pero en los representantes de esta raza veo el peligro para la iglesia y el estado, y tal vez yo esté prestando un gran servicio a la cristiandad.”

La foto anterior y las citas de arriba son del libro “The Nazi Persecution of the Churches,” (La Persecución Nazi Contra las Iglesias), por J.S. Conway, pp. 25, 26, 162.

Los tres grandes defensores de la fe católica romana fueron Hitler, Mussolini y Franco. Los tres firmaron concordatos con el Vaticano. Cuando la maquinaria de guerra nazi arrasó los Balcanes mientras se dirigía a atacar Rusia, Yugoslavia ya había sido ocupada por los nazis.


Bison Picture Library & Our Sunday Visitor, 29 de Marzo 1981

El papa despreció a los miembros de la Iglesia Ortodoxa Rusa. A estos los llamaron serbios y en Yugoslavia los sentenciaron a la muerte. Sólo les dieron una opción: convertirse al catolicismo, o morir.

¿Por qué los mataron? ¿Por qué el papa tenía tal aversión contra los ortodoxos rusos? Como dijimos en LOS PADRINOS, el Vaticano creó el partido comunista para destruir a uno de sus mayores enemigos, la Iglesia Ortodoxa Rusa. Sin embargo, los comunistas traicionaron al papa y rehusaron destruir a los miembros de esa iglesia. Finalmente, el papa Pío XII creó un plan para hacer lo que los comunistas no habían hecho: matar a todos los miembros de la Iglesia Ortodoxa y a sus ministros. Veamos cómo lo llevaron a cabo.


Stane Kukavica, un monje franciscano, a quien
vemos también con el uniforme de la Ustashi.

Los sacerdotes católicos cambiaron la sotana por el uniforme de los temibles escuadrones asesinos de la Ustashi, dirigieron los asaltos más bárbaros y brutales contra los ortodoxos, y practicaron torturas satánicas que nunca antes se habían visto en el siglo XX. No hablamos de 800 años atrás, sino del año 1940. Para entonces yo estaba en la secundaria.

La ramera del Apocalipsis mostró sus colmillos, destruyó por completo a sus enemigos y encubrió sus crímenes astutamente. Todo esto está documentado en muchos libros, incluyendo el de Avro Manhattan, CATHOLIC TERROR TODAY (El Terror Católico Hoy), de donde tomamos las siguientes citas: 

“A la población no católica de la Croacia católica (Yugoslavia) le dieron a escoger: la conversión o la muerte. Cerraron sus templos, destruyeron los documentos parroquiales, quemaron los edificios eclesiásticos, con frecuencia arrestaban a los feligreses ortodoxos en sus templos y los dejaban allí, o en salones locales, mientras esperaban su suerte: conversión a la fuerza, campos de concentración o ejecución. Su supervivencia a menudo dependía del capricho de los comandantes de la Ustashi y de los padres católicos (sacerdotes) que los acompañaban”.


En abril de 1942, Ante Pavelic, jefe del estado de Croacia
de la Ustashi, rodeado del clero católico de Croacia.
El fue para Yugoslavia lo que Hitler fue para Alemania.


Los obispos y arzobispos de Croacia le dieron a la Ustashi apoyo total.
En la foto, se ve a los obispos y arzobispos de Croacia con Ante Pavelic,
durante una de sus frecuentes conferencias con él.


Monjas marchando junto con los legionarios nazis de Croacia (Ustashi)


Pavelic entre monjas croatas. Pavelic las condecoró
(vea las condecoraciones en el pecho) por sus
"heroicos" actos con la Ustashi.


Un miembro de Ustashi, con una sádica sonrisa en el rostro,
corta con un hacha la cabeza de un hombre.


Esta fotografía de miembros de la Ustashi fue tomada en Bosnia,
en 1943, antes que ejecutaran a su víctima.

“A la población no católica de la Croacia católica (Yugoslavia) le dieron a escoger: la conversión o la muerte. Cerraron sus templos, destruyeron los documentos parroquiales, quemaron los edificios eclesiásticos, con frecuencia arrestaban a los feligreses ortodoxos en sus templos y los dejaban allí, o en salones locales, mientras esperaban su suerte: conversión a la fuerza, campos de concentración o ejecución. Su supervivencia a menudo dependía del capricho de los comandantes de la Ustashi y de los padres católicos (sacerdotes) que los acompañaban”.

“Además de los asesinatos masivos, realizaban la masacre de individuos, principalmente en los distritos rurales. La Ustashi frecuentemente usaba las armas más primitivas, tales como horcas, palas, martillos y serruchos, para torturar a sus víctimas antes de matarlas. Les quebraban las piernas, les arrancaban la piel y la barba, los cegaban cortándoles los ojos con cuchillos e inclusive arrancándoles los ojos de sus cuencas”. Esta información está documentada con fotografías y el testimonio bajo juramento de los sobrevivientes.


Un sacerdote llamado Iván Raguz constantemente incitaba a la
matanza de todos los serbios, incluyendo a los niños, para que
así "ni siquiera quedaran los descendientes de las bestias".

“No perdonaban ni a mujeres ni a niños. Citaremos sólo un caso: ‘En las aldeas entre Vlasénica y Kladanj, las tropas nazis ocupantes descubrieron a niños que la Ustashi había atravesado con estacas; sus pequeños miembros se veían retorcidos por el dolor’. Los sacerdotes católicos apoyaban la matanza de niños”.

“Un sacerdote católico llamado Juric dijo: ‘Hoy ya no es pecado matar a un niño de siete años, si ese niño se opone a nuestro movimiento de la Ustashi’”.


El monje franciscano Miroslav Filipovic, a la izquierda,
con sotana de sacerdote. A la derecha, con el uniforme
de la Ustashi. Filipovic fue el comandante del campo de
concentración de Jasenovac.

El campo de concentración de Jasenovac se distinguió
por el número de prisioneros jóvenes que enviaban allí.
En 1942, en el campo hubo más de 24,000 jóvenes
ortodoxos. De éstos, mataron a 12,000 a sangre fría.


Cuerpos de niños que murieron de inanición en el
campo de concentración de Jasenovac.


Miembros de la Ustashi llevan la cabeza
de un sacerdote ortodoxo serbio.

En Dubrovinick, Dalmacia, unos soldados fascistas tenían
fotografías de un miembro de la Ustashi que usaba dos collares.
Uno era de ojos sacados de sus cuencas y el otro de lenguas
arrancadas de serbios ortodoxos asesinados.

“Las peores atrocidades, aunque parezca extraño, las ejecutaron los miembros de la inteligencia. El caso de Peter Brzica es, sin duda, uno de los más increíbles en esta categoría. Peter Brzica asistió al Colegio Franciscano de Siroki, Brijeg, en Herzegovina. Fue estudiante de leyes y miembro de la organización católica de los Cruzados. La noche del 29 de agosto de 1942, en el campo de concentración de Jasenovac, se dio la orden de llevar a cabo ejecuciones. Se hicieron apuestas sobre quién podría matar al mayor número de detenidos. Con un afilado cuchillo de carnicero, Peter Brzica cortó el cuello de 1,360 prisioneros. Después de proclamarlo como el ganador de la competencia, lo eligieron Rey de los Cortacuellos. Sus premios fueron un reloj de oro, una vajilla de plata, un lechón asado y vino”. 

Las atrocidades cometidas por la Ustashi iban más allá de la tortura física. Sus víctimas también eran torturadas emocionalmente. Un ejemplo de esa brutalidad sin precedentes está registrado en los testimonios bajo juramento de varios testigos en relación con el siguiente incidente. 

En Nevesinje, la Ustashi arrestó a toda una familia serbia, formada por el padre, la madre y cuatro hijos. La madre y los hijos fueron separados del padre. Durante siete días no les dieron nada de comer ni beber. Luego, a la madre y a los hijos les dieron un buen trozo de carne asada y mucha agua. Puesto que tenían tanta hambre, se comieron toda la carne. Después que terminaron de comer, los de la Ustashi les dijeron que habían comido carne de su padre. 

Esto sucedió en el siglo XX. Es un ejemplo de la ira incontrolable del Vaticano. En cierta ocasión leí: “Cuando Roma está en la minoría, es tan tierna como un cordero; cuando está en igualdad de posiciones, es tan astuta como un zorro; y cuando está en la mayoría, es tan feroz como un tigre”. Creo que esta es una descripción exacta del catolicismo romano.