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Capítulo 6

Encubrimiento


Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, habían motivos suficientes por los que el Vaticano debía sentirse avergonzado. El papa Pío XII, después de haber armado la maquinaria de guerra nazi, vio que Hitler estaba perdiendo la batalla contra Rusia. Al darse cuenta de que su prestigio estaba en peligro, el papa de inmediato se pasó al otro bando y el general Eisenhower lo salvó. El papa Pío XII debería de haber comparecido ante los jueces en Nuremberg. Por sus crímenes de guerra, merecía la muerte. Sin embargo, el Vaticano usó toda su influencia y el papa Pío XII salió libre de toda culpa. 

Mucha gente sabía que el Vaticano era responsable por la Segunda Guerra Mundial, por tanto, era tiempo de hacer algo para mejorar su imagen. Había llegado el momento de levantar cortinas de humo. Se convocó el Concilio Vaticano II y la madre de todas las rameras se puso un nuevo maquillaje. Con las manos llenas de sangre se limpió la boca y dijo: “He cambiado. Ahora acepto a los protestantes. Ya no los llamaré herejes, sino hermanos separados”. Pidió a los protestantes que olvidaran el pasado. Desde ese momento harían énfasis en el evangelio del amor. Era tiempo de sanidad, de conciliación. Tal como en Francia e Irlanda. ¿Recuerda?

Catholic Twin Circle, 11 de octubre de 1981 

Obispo Fulton J. Sheen

En las librerías evangélicas había tantos libros que denunciaban a la ramera, que el Vaticano tuvo que crear un enemigo común para católicos y evangélicos, de manera que todos se unieran contra él. El obispo Fulton J. Sheen lanzó un ataque anticomunista y, tal como habían calculado, comenzaron a surgir un sinnúmero de ministerios anticomunistas para denunciar al monstruo de Moscú. 

La Sociedad John Birch cobró fuerza, con ayuda de los jesuitas, porque contribuía al propósito de éstos: Que la atención de los protestantes ya no estuviera enfocada en el Vaticano, sino en el comunismo. En ese tiempo, el senador McCarthy ganó popularidad. Las casas editoras dejaron de publicar libros que desenmascaraban a la ramera y dirigieron su atención al comunismo. Algunas casas publicadoras cristianas fueron compradas; otras no quisieron declarar abiertamente su posición porque hubiera escandalizado a algunas personas. 

Por tanto, el Vaticano estaba logrando sus propósitos. Sus hombres, ubicados en denominaciones protestantes, fruncían el ceño al oír sermones anticatólicos y, en los Estados Unidos, influyeron para que no se practicara ese tipo de predicación. Estábamos en una guerra fría con Rusia. Hollywood, influenciado por un poderoso grupo católico, sacó al mercado películas como “La Canción de Bernadet” y “Siguiendo mi Camino”, y un sinnúmero de películas emocionantes que glorificaban la fe católica. Por otro lado, promovieron películas como “Elmer Gantry”, que mostraban a evangelistas protestantes deshonestos. Por ejemplo, en la película “Dragnet”, el cristiano siempre llevaba una Biblia grande, y apareció sonriendo después de haber estrangulado a su abuela en el ático. Los sacerdotes, en cambio, siempre eran buenos, tal como se presenta en la popular serie de televisión llamada “MASH”. Como puede ver, sicológicamente tratan de influir en nosotros de muchas maneras.


Cincuenta Años Del Cine

ARRIBA: Ingrid Bergman y Bing Crosby en " Las Campanas de Santa María", la secuela popular de "Siguiendo mi Camino". 

IZQUIERDA: Bill Christopher, que hace el papel del Padre Mulcahy, en la popular serie de televisión " MASH". 

OUR SUNDAY VISITOR
Abril 5 de 1981