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Capítulo XIX
Historia de la vida y persecuciones de John Bunyan

 

Este gran puritano nació el mismo año que los Padres Peregrinos desembarcaron en Plymouth. Su hogar fue Elstow, cerca de Bedford, Inglaterra. Su padre era hojalatero, y él aprendió el mismo oficio era un muchacho vivaz y agradable con un aspecto serio y casi morboso en su naturaleza. Todo a lo largo de su temprana edad adulta estuvo arrepintiéndose de los vicios de su juventud, y ello aunque no habla sido nunca ni borracho ni inmoral. Las acciones particulares que angustiaban su conciencia fueron el baile, tocar las campanas de la iglesia, y jugar a tip-cat, un juego de jardín. Fue en una ocasión, mientras jugaba a esto, que «una voz acudió repentinamente del cielo a mi alma, que dijo: «¿Dejarás tus pecados e irás al cielo, o mantendrás tus pecados e irás al infierno?»» Fue alrededor de este tiempo que oyó hablar a tres o cuatro pobres mujeres en Bedford mientras tomaban el sol a la puerta. «Su conversación era acerca del nuevo nacimiento, de la obra de Dios en los corazones. Estaban mucho más allá de mi capacidad.»

En su juventud fue miembro del ejército parlamentario durante un año. La muelle de un camarada cerca de él profundizó su tendencia a los pensamientos serios, y hubo tiempos en los que parecía casi loco en su celo y penitencia. Durante un tiempo estuvo totalmente seguro de haber cometido el pecado imperdonable contra el Espíritu Santo. Mientras era joven se casó con una buena mujer que le compró varios libros piadosos que leyó con asiduidad, confirmando así su fervor y aumentando su inclinación a las controversias religiosas.

Su conciencia fue más despertada por la persecución del grupo religioso de bautistas a los que se habla unido. Antes de la edad de treinta años se habla convenido en un predicador bautista destacado.

Entonces Te llegó el turno para ser perseguido. Fue arrestado por predicar sin licencia. «Antes de ir ante el juez, le rogué a Dios que se hiciera Su voluntad; porque no dejaba de tener esperanzas de que mi encarcelamiento pudiera resultar e un despertamiento dc los santos en la región. Sólo en esto encomendé la cuestión a Dios. Y verdaderamente cuando volví me encontré dulcemente con mi Dios en la cárcel.»

Padeció verdaderas penalidades, debido al mísero estado de las cárceles de aquellos tiempos. A este encierro se añadió el dolor personal de estar apartado de su joven segunda esposa y de cuatro hijos pequeños, y particularmente de su hijita ciega. Mientras estaba en la cárcel se solazó con los dos libros que había llevado consigo: La Biblia y el «Libro de los Mártires» de Fox.[1]

Aunque escribió algunos de sus primeros libros durante este largo encarcelamiento, no fue sino durante su segundo encarcelamiento, más breve, tres anos después del primero, que redactó su inmortal Progreso del Peregrino, que fue publicado tres años después. En un tratado anterior había pensado brevemente en la similitud entre la vida humana y un peregrinaje, y ahora desarrolló este tema en fascinante detalle, empleando las escenas rurales de Inglaterra como fondo, la espléndida ciudad de Londres para la Feria de las Vanidades, y los santos y los villanos que conocía personalmente para describir los bien dibujados caracteres de su alegoría.

El «Progreso del Peregrino» es verdaderamente el relato de las propias experiencias espirituales de Bunyan. Él mismo había sido el «hombre vestido de harapos, con su rostro vuelto de su propia casa, con un Libro en su mano, y una gran carga sobre su espalda». Después de darse cuenta de que Cristo era su Justicia y de que esto no dependía «del buen estado de su corazón», o, como diríamos nosotros, de sus sentimientos, «ahora cayeron ciertamente las cadenas de mis piernas». Suyos habían sido el Castillo de la Duda y el Pantano de la Desesperación, con mucha parte del Valle de la Humillación y de la Sombra de Muerte. Pero, por encima de todo, es un libro de victoria. Una vez, saliendo de la puerta de la sala del tribunal donde había sido derrotado, escribió: «Mientras salía de la puerta, tuve gran gozo en decirles que llevaba conmigo la paz de Dios.» En su visión estaba siempre la Ciudad Celestial con todas las campanas tañendo. Había combatido constantemente contra Apolión, y a menudo herido, avergonzado y cayendo, pero al final «más que vencedor por medio de Aquel que nos amó.»

Su libro fue al principio recibido con muchas críticas por parte de sus amigos Puritanos, que vieron en él sólo una añadidura a la literatura mundana de sus tiempos; pero entonces los Puritanos no tenían demasiadas cosas para leer, y no pasó mucho tiempo antes que fuera devotamente puesto junto a sus Biblias y leído con gozo y provecho. Pasaron quizá dos siglos antes literarios comenzaran a darse cuenta de que esta historia, tan llena de realidad humana y de interés, y tan maravillosamente modelada sobre el inglés de traducción autorizada de la Biblia, constituye una de las glorias de la literatura inglesa. En sus años tardíos escribió varias otras alegorías, de una de las cuales «La Guerra Santa», se ha dicho que «Si el «Progreso del Peregrino.» no hubiera sido escrito nunca, se la consideraría como la mejor alegoría de la lengua inglesa.

Durante los últimos anos de su vida, Bunyan se quedó en el venerado pastor y predicador local. También era un orador favorito en los púlpitos inconformistas de Londres. Llegó a ser un líder y maestro tan a escala nacional, que frecuentemente era llamado el «Obispo Bunyan»

En lo útil y desprendido de su vida personal, su carácter era apostólico. Su última enfermedad fue debida a los embates de una tempestad durante un viaje en el que intentaba reconciliar a un padre con su hijo. Su final llegó el 3 de agosto de 1688. Fue sepultado en Bunhill Fields, el patio de una iglesia en Londres.

No hay dudas acerca de que el «Progreso del Peregrino» ha sido más útil que cualquier otro libro fuera de la Biblia. Fue oportuno, porque seguían quemando mártires en la Feria de la Vanidad mientras él estaba escribiendo. Es un libro duradero, porque mientras dice poco de vivir la vida cristiana en la familia y la comunidad, si interpreta la vida hasta allí donde es del alma individual, en un lenguaje llano. Bunyan desde luego «mostró como construir un trono principesco sobre la humilde verdad.» Él ha sido para muchos su mismísimo Gran Corazón, el valiente guía de peregrinos.

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[1] Se refiere a la antigua edición, que fue ampliada por William Byron Forbusch en el siglo pasado, incluyendo el material de este capítulo. Como ya sabe el lector, Fox escribió su libro en el siglo XVI.


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